jueves, 25 de octubre de 2018

Troglodita

Qué lata contar esto que presencié hace un par de días, pero va igual: estaba en un local y llega un padre con su hijo vestido de huaso, el niño de unos 11 años se sentía orgulloso de vestir así, presumo por el sonido de las espuelas que chocaban al caminar. Había otro tipo en el local comercial y le preguntó “¿cuantas huasas cayeron al verte vestido así?” el niñito no dijo nada.

El tipo siguió con sus preguntas machistas diciendo “tu papá te habrá enseñado ya pues” (el papá riendo como agueonao)

El macaco remató diciendo “si no caen las huasas, les das un espuelazo nomás y quedarán listas” (ooooooye el CSM ) 

¿Se imaginan a alguien diciendo eso mismo a una niñita vestida de huasa? 

Mientras haya gente que piense así, seguirá la violencia contra nosotras y los femicidios no se detendrán, porque tienen naturalizado el no vernos como iguales, sino como “presas” que pueden ser violentadas, cazadas y asesinadas.

(Publicado en mi página de Facebook)

martes, 30 de mayo de 2017

Las Mujeres Luminosas


De pronto se me ha ocurrido que en cada ciudad pudiera haber una patrulla de Mujeres Luminosas, las que no tuvieran ninguna actividad en común, nadie las vería nunca juntas, pertenecerían a todas las clases sociales y nadie podría imaginar que comparten algo.

Las Mujeres Luminosas serían extremadamente amigables y se asegurarían de conocer a todas las mujeres del lugar, por lo que sabrían quienes sufren maltrato y quiénes soportan acoso machista.

En las noches saldrían en busca de sus presas con el fin de eliminarlos, procurando cortar el puño golpeador y la lengua venenosa antes de dar el golpe definitivo, de tal forma que lo sepa el infeliz, que tenga claro por qué se irá despachado.

Para asegurarse de que sea indeleble el horror para los demás maltratadores y para que a los principiantes del maltrato les quede más que claro, se le dejaría desnudos, nadando en un charco de sangre y con sus vergüenzas al aire, con un letrero que indique claramente que fue un acto de justicia.

¿Cuántos maltratadores debieran eliminar las Mujeres Luminosas  para que dejen de matarnos? Seguramente no tantos, es sabido que todos ellos no son más que cobardes. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

La justicia en las manos de cualquiera

Las llamadas "detenciones ciudadanas" siempre me han provocado inquietud y pena, sé que no es muy popular tener lástima de los ladrones pero no puedo evitar sentirme conmovida por ellos cuando una turba enardecida pretende lincharlos. Las noticias muestran cada cierto tiempo a personas comunes y corrientes que olvidando toda mesura y educación, han revelado su lado más cruel durante estos hechos, los que generalmente quedan impunes. 

Hace poco un niño de 13 años intentó robar una bicicleta a una cuadra de mi casa y fue sorprendido por un grupo de personas adultas que lo golpeó y amarró a un poste hasta que llegaron los carabineros. La información y fotos que se pudieron ver en varias cuentas de facebook eran horribles, pero más lo eran los comentarios de quienes encuentran "justicia" en actos de embrutecida violencia. Me avergüenzo de todos ellos. 

martes, 5 de julio de 2016

Hechizo

Cuando tenía alrededor de 11 años (1983), mis padres me inscribieron en las clases de guitarra que impartía la Escuela de Cultura y Difusión Artística de Puerto Montt. Estando allí aprendí a tocar el instrumento, a caminar lejos de mi casa y también a subirme a la micro ya que nunca lo había hecho sola. Pasé momentos inolvidables en ese lugar y conocí gente con mucho talento cuyos rostros aún recuerdo, pero lo que me marcó para siempre fue circular por el pasillo y ver a otros jóvenes interpretando piano, violín, flauta, teatro, dibujando o pintando. Los profesores eran unos señores respetables y serios, un poco excéntricos pero muy amables. Yo estaba en el paraíso.

Como muchas veces, hoy ha venido a mí este recuerdo: Una mañana mi sala estaba silenciosa, probablemente llegué muy temprano o mis compañeros habían salido, y de pronto escuché una melodía que venía de una sala cercana. Alguien ejecutaba con la guitarra unos acordes que me fascinaron, me levanté y fui a ver; era una joven de unos 20 años que con uñas cortas y muy rosadas tocaba esa música que nunca olvidé. Ella me miró por un segundo y siguió tocando, quedé hechizada. 

A los 16 escuché accidentalmente la canción de esa mañana de mi niñez y se me quedó sólo un verso: "Esta extraña tarde desde mi ventana" y no la volví a oír por muchos años otra vez. 

Ahora que el internet nos ha abierto toda la inmensidad del mundo, la busqué y la comparto, porque es maravillosa. 

Mi recuerdo más potente e inolvidable puede oírse en este link, entre el minuto 1.48 y el 1.54. 




lunes, 20 de julio de 2015

La paja en el ojo ajeno

Hoy vi esto en Facebook y pensé que es muy fácil apuntar con el dedo a personas que por su trabajo o historia son conocidas, en circunstancia que todos tenemos algo que esconder en el closet. ¿O es que los demás somos blancas palomas?

Sé que no se puede justificar a todos, pero esos cuatro hombres crecieron y se desarrollaron en otra época, y una cosa fundamental: sus hijos no estuvieron con ellos; Letelier, Tohá y Henríquez fueron brutalmente asesinados y Allende se suicidó en medio de la traición más vergonzosa de la historia reciente de nuestro país. El que lo niegue tiene claramente algo escondido en su armario.

Más se debiera cuestionar a los hijos y seguidores del tirano asesino de tanta gente que aún no recibe justicia.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Mi Protegido


Hace más de un año me percaté de que cerca de mi casa había un perrito que tenía hambre. Estaba muy flaco y con carita triste, y a pesar de que tenía dueños, a ellos parecía no importarles que anduviera así.

Comencé a darle comida a escondidas y de a poco comenzó a animarse, yo lo bauticé como “Protegido” aunque después supe que su nombre era Pascual, pero su nueva identidad siguió siendo usada por nosotros dos cuando iba por algo de comer. En el verano dejé cada día un baldecito con agua en mi vereda para que tuviera dónde refrescarse y cuando podía salir de su casa, iba de inmediato a la mía. A veces comía y se quedaba allí esperando, yo salía a abrazarlo y él se iba tranquilo.

Lo que más me gustaba de mi Protegido es que cuando me veía entrar al pasaje, corría a mi lado feliz y en su rostro tenía una expresión que decía: “Ella me quiere”, y los perros que observaban parecían presenciar la escena con envidia, era muy gracioso. Naturalmente esto último es una situación que mi imaginación ha adornado un poco, pero para nosotros era así.

Hace dos meses su dueño (a quien yo odiaba en silencio) se fue dejándolo solo en la casa, a los pocos días llegaron otras personas, quienes tenían un niñito de unos 5 años llamado Joaquín. Hablé con ellos y les conté que el perrito estaba muy descuidado, me dijeron que al parecer el dueño se lo llevaría con el tiempo. Con los días pude ver a Joaquín corriendo por la calle con mi Protegido, se reían ambos y él lo abrazaba con un inmenso cariño diciendo a todo el que quisiera escuchar: “Él es mi perro”.

El jueves pasado mi Protegido ya no estaba. Su antiguo propietario se lo llevó. Joaquín quedó devastado y yo llorando por él. Me cuestiono tanto su partida, y siento una rabia enorme por la certeza que tengo de que ahora andará hambriento de nuevo, sólo espero que alguien pueda ver en él a ese ser especial que conocí, y pueda tenderle aunque sea un pedacito de pan.

viernes, 7 de marzo de 2014

Ser Mujer


















Felicidad
Que te compren zapatos de charol con pulsera
Que te regalen diarios de vida
Que te enseñen a cantar
Que te pinten las uñas
Que un día inolvidable te compren un sostén
Que descubras que “te llegó”
Que comience a gustarte el rock
Que sepas que tu cuerpo es tuyo
Que sepas que tu vida es tuya, aunque cuesta tanto darse cuenta

Rabia
Que piensen que eres sólo una cara bonita/niña/mujer
Que se cuestionen si tus intereses van más allá del mero estudio
Que si tienes opinión, eres histérica
Que piensen que no tienes fuerza
Que siempre se haga un juicio de ti si estás disfrutando de la vida
Que te veas obligada a contestar en forma cortante cuando te tratan con condescendencia
Que para otros, nuestras arrugas o la panza nos perjudique. ¿Qué les importa?
Que tu sufrimiento no sea tomado en serio
Que tus iguales mayores te tomen como una amenaza
Que alguien, algún día llegue a pensar que no existes sin él/ella. Lo que es una soberana mentira

Dolor
Que te prevengan desde pequeña por si alguno de tus tíos quiere tocarte
Que (por lo anterior) siempre estén asustados en casa cuando no llegas
Que no puedas andar sola si es de noche
Que tu virginidad sea tomada como trofeo. Es tuya, de nadie más. Harás lo que quieras con ella
Que tu virginidad sea “obligatoria”
Que alguien te diga que no sirves/eres fea/eres tonta… y un largo etcétera
Que tengas que demostrar lo que eres, más que si fueras hombre
Que alguien se crea superior a ti

Felicidad II
Tener sobrinos
Tener a tus hijos
Oler a tus hijos
Escuchar reír a tus hijos
Contar historias a tus pequeños y que veas en sus ojitos el afán de aprender
Dejar de usar tacos porque te dio la gana
Que no te importen tus arrugas
Que puedas reírte a carcajadas de ti misma
Que disfrutes tanto ahora de lo que antes no conocías bien (a buen entendedor…)
Que puedas decir te quiero también a tus amigas y amigos
Que tus amigas (como las mías) sean incomparables

A mi mamá
A mi hermanita
A la mamá de mis sobrinos
A mis primas
A mi amada prima Mone
A mis tías, las amo a todas
A mi Jésica y mi Jéssica
A Tatiana y Claudia, las que siguen siendo siamesas en mi corazón
A Nolvia, Anita, Yenny y Rosita
A mis colegas choras Eliana y Alicia
A mis colegas lindas de todos los días


martes, 9 de julio de 2013

La Concepción

Hace mucho tiempo ya, cuando era niña, vi año a año cómo todos los alumnos que llegaban a 8º Básico hacían el Juramento a la Bandera, y sentía que ya hubiese querido ser “grande” para vivir ese solemne momento. Finalmente no tuve esa suerte porque justo el año que llegué a ese curso, ya no se hizo la ceremonia, pero recuerdo que en clases nos hablaban de la Bandera Chilena, de la Batalla de La Concepción, de Ignacio Carrera Pinto, Luis Cruz Martínez, Julio Montt Salamanca y Arturo Pérez Canto, los grandes héroes de esa gesta del 9 de julio de 1882.

¿Pero saben qué más recuerdo?, y perdonen la ignorancia… Lo que recuerdo es mi consternación al saber que la batalla de La Concepción no se libró en Chile como creí casi toda mi vida, sino que en Perú. Y sé que no he estado sola, porque cada vez que he preguntado a alguien dónde cree que se libró la batalla, me ha contestado que –obvio- en Concepción (Capital de la Región del Bio Bío- Chile)

Para terminar, quiero transcribir la respuesta que el Capitán Ignacio Carrera Pinto (descendiente de José Miguel Carrera) envió al Coronel Peruano Juan Gastó, cuando éste le pedía junto a casi 2.500 soldados, que los 77 chilenos se rindieran:

«En la capital de Chile, y en uno de sus principales paseos públicos, existe inmortalizada por el bronce la estatua del prócer de nuestra independencia, General don José Miguel Carrera, cuya misma sangre corre por mis venas, por cuya razón comprenderá usted que ni como chileno, ni como descendiente de aquél, deben intimidarme ni el número de sus tropas ni las amenazas de rigor».

Increíble. 


martes, 11 de junio de 2013

La Verdad

Leyendo hoy los dichos de un escritor inglés, quien fuera cuestionado por publicar una novela crítica a la figura de un ya fallecido líder espiritual, publico una frase de Voltaire, célebre escritor, historiador y filósofo francés:


"A los vivos les debemos respeto; pero a los muertos sólo les debemos la verdad".



lunes, 31 de diciembre de 2012

Mone



Hay una época que recuerdo con frío, soledad y desamparo.

Un tiempo en que la delgada cuerda que sostenía la vida de mi familia amenazaba con cortarse.

Un tiempo en el que mi papá no tenía control sobre su vida por causa del alcoholismo.

Un momento en el que mi mamá tampoco lo tenía, abrumada por la situación que tenía que vivir junto a él.

Había salido del liceo y sentía que no había futuro para mí, no podía estudiar por razones económicas, y menos trabajar porque teniendo 17 años parecía de 14.

Aquellos días, los noticieros nos abrían los ojos y queriéndolo o no, entramos al mundo terrible de ese pedazo de historia vergonzante que aún divide a mi país. Cada hecho que la pantalla mostraba, era como una espina que se clavaba en mí, y por mucho tiempo sentí que no me podría recuperar de tanto horror.

Recuerdo haber conocido a tanta gente ese año… gente que nunca he vuelto a ver, que no fue más que una brisa en mi vida porque ninguno de ellos permaneció en el tiempo.

Sentía que hubiera querido pedir ayuda, porque sentía que me hundía, desesperada y sola. Tenía la sensación de que no había forma de encontrar un camino.

Y ese momento que recuerdo como un infierno tenía algo dulcemente permanente, lo único cierto de aquel aciago año de 1990: mi prima Mónica.

Tenemos la misma edad, y la cercanía de nuestras madres que son hermanas, nos hizo tener un vínculo muy estrecho desde pequeñas, pasábamos mucho tiempo juntas en verano, íbamos a la playa con mis tíos, disfrutábamos con sus perros, nos contábamos cosas.

Y ese año triste ella estaba conmigo, nos veíamos todos los fines de semana, nos reíamos mucho estando juntas. Mis tíos pedían que nos durmiéramos de una vez, y nosotras como aves nocturnas, recorríamos todas las pequeñas historias que vivíamos durante los días anteriores. Cuánta alegría yo sentía estando a su lado. Estar con ella era lo que me salvaba de la soledad que sentía, me escuchaba con paciencia y aceptaba mis muchas locuras de aquel entonces con cariño.

Al año siguiente, me fui a estudiar y ella me siguió después, nos tocó vivir juntas y disfruté cada momento de su compañía, con mi desorden y su disposición, con mis manías y su mansedumbre, con nuestra alegría… qué momentos más bellos viví con ella. Son un tesoro para mí.

Hoy cuando las dos sobrepasamos las 4 décadas, nos llamamos varias veces por semana, seguimos contándonos lo que nos pasa, y disfrutamos riéndonos de nuestros hijos. Es delicioso para mí escuchar su voz, porque siempre ha estado y está para mi, en los días en que nos ha llovido y en los que el sol nos ha entregado felicidad.

Cómo podría vivir sin ti Mone... si toda la vida tu presencia ha sido mi compañera indeleble.


* En la foto aparecemos las dos de pequeñas en su casa, yo tomando mi cabeza.


Desigualdad

Por muchos años y al igual que muchos, me mantuve ajena a la realidad que me rodeaba y que, sumida en mis cosas no podía ver. Hoy, cuand...