
Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas. (Albert Camus)
viernes, 13 de mayo de 2011
Jacinta

viernes, 6 de mayo de 2011
Creciendo
martes, 12 de abril de 2011
El Rey ya tiene 12
martes, 8 de marzo de 2011
Mujer

jueves, 3 de marzo de 2011
Inicio de Clases
jueves, 24 de febrero de 2011
Una encantadora sonrisa con hoyuelos en la cara
lunes, 14 de febrero de 2011
San Valentín
"Si antes de besar a la persona amada habéis contemplado las estrellas, no la besaréis de la misma manera que si sólo habéis mirado las paredes de vuestra habitación."
martes, 1 de febrero de 2011
Una mujer de manos grandes y tibias
jueves, 23 de diciembre de 2010
Navidad
Mi tía Vitalia siempre ha sido una mujer llena de vida, temperamental y directa, lo que le ha traído no pocos problemas con quienes preferirían mantener las cosas en forma más solapada o subterránea. Cuando alguien de la familia es objeto de injusticia, ella es la primera en levantar la voz y decir por lo derecho lo que piensa, aprovechando de dejar más de algún orgullo herido, cosa que me fascina.
Cuando yo tenía unos 8 años, los días anteriores a la fiesta de Navidad fueron particularmente duros para mi familia, ya que no había dinero para celebrar ni comprar regalos. Recuerdo que mi mamá vendió algo y seguramente logramos tener una cena junto a ella y mi papá, pero la verdad es que con los años esa parte se me olvidó, aunque lo que pasó al día siguiente se ha quedado congelado en mi memoria para siempre, y cada vez que lo recuerdo, el amor me inunda con una calidez y un agradecimiento únicos.
Por aquel tiempo mi tía era maestra de cocina y trabajaba en un concurrido restaurante de Puerto Montt, al recordarla siento que todo el tiempo parecía estar cansada. A veces entre sus turnos, llegaba a nuestra casa, tomaba un baño y dormía el resto de la tarde. Con mi hermano hablábamos en susurros para que pudiera descansar y ella premiaba nuestras atenciones con helados o dulces.
Esa fiesta de Navidad de mis 8 años, seguramente mi tía Vitalia trabajó hasta tarde en una cocina calurosa y llena de aromas de los platos que sus manos preparaban, pero al día siguiente se levantó no sé a qué hora, y tomó dos locomociones para llegar a la casa de su hermana – mi madre –, para que sus sobrinos abrieran los ojos y encontraran un regalo que sus manos extendían mientras sus ojos cansados sonreían.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
¿Y tú, qué harías?

Desigualdad
Por muchos años y al igual que muchos, me mantuve ajena a la realidad que me rodeaba y que, sumida en mis cosas no podía ver. Hoy, cuand...
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Alexander Solyenitsin fue un escritor e historiador ruso, quien por años fue prisionero político en la ex Unión Soviética, para posteriormen...
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Hace poco dediqué un post a mis hermanos, con quienes tengo una hermosa relación, pero hoy quiero detenerme en la figura de Orlando, quien s...
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No sé qué dirá mi papá por presentarlo de esta manera, aunque sé que esta actividad es la que llena su vida, y con la que ha logrado una ple...