viernes, 13 de agosto de 2010

La casa nueva

Estos días mi familia está viviendo un momento único: mis padres se trasladaron a una casa nueva, a vivir otra etapa de vida, trabajando por supuesto pero disfrutando juntos de los frutos de un esfuerzo constante.

Publico esta foto, la que tomé la primera noche que ellos estuvieron allí, con sus hijos, nuera y nietos trabajando para que todo quedara bien. No olvidaré esta imagen, la felicidad de mi madre y el rostro de mi padre el que reflejaba la inmensa alegría de un niño de 5 años.



Tito Fernández escribió una hermosa canción para festejar un momento como este, por lo que he tomado un extracto para compartirlo con ustedes:

"Quítate el delantal
quiero verte de fiesta,
ya esta bueno de platos
ahora eres la reina.

Bebe tú de mi copa como en los tiempos idos
yo bebo de la tuya, amigos, amigos.

Dejame bailar contigo la alegria linda
del ultimo bals
amor, amor. "



jueves, 5 de agosto de 2010

¿Día de quien?

El día del niño se acerca inexorablemente, y aunque Rodrigo y Fabián ya tienen 12 y 11 años respectivamente, aún se sienten pequeños todos los días del año. Más aún esta primera semana de agosto, en que somos bombardeados por la publicidad que nos recuerda que como padres estamos obligados a comprarles algo, y ellos como niños a esperar que así sea.

Este año más que nunca, veo esta celebración como algo vacío e impuesto, y hoy al leer como todos los jueves la columna de Cristian Warnken, me he sentido tan interpretada que decidí tomar el texto y publicarlo en mi blog, espero que puedan darse el tiempo de leerlo:



ADIOS A LOS NIÑOS

El niño viene caminando de la mano con su padre al colegio. Hace frío, y es la primera vez que descubre la magia del vaho que sale de su boca y de las bocas de todos los que caminan a esa hora por la calle. Ha tomado un buen desayuno, un pan crujiente, un queso, una fruta.

El invierno tiene sus regalos: el hielo que cubre los parabrisas, las montañas cubiertas hasta muy abajo por una nieve que parece crema de un pastel delicioso de ver y oler y sentir que es la Tierra. Y las hojas que se han tirado un piquero de los árboles para que los niños las pisen, las hagan crujir o las miren con arrobo y las guarden adentro de un libro de cuentos que les leyeron anoche. Cómo olvidar el cuento que el papá se dio el tiempo de leerle sentado a los pies de la cama, como hoy en esta mañana fría por fuera pero calentita por dentro, en que los dos vienen riéndose de la glotonería de Hänsel y Gretel, que les jugó una mala pasada con la casa de mazapán y chocolate que usaba la bruja como trampa.

Vienen recordando eso, cuando a la entrada del colegio, dos hermosas y altas hadas vestidas de colores se abalanzan sobre el niño. Con una sonrisa perfecta, le piden abra sus manitos y depositan ahí unos paquetes de galletas con incrustaciones de chocolate, las que quiera, todas las que quiera y pueda llevar. Las quiere todas. Quiere llenar sus bolsillos, y comérselas todas. En cuestión de segundos se olvidó de las hojas, del vaho, del cuento, hasta de su padre que mira indolente cómo las promotoras le roban a su hijo ante sus propios ojos para llevárselo al país de la gula desatada, donde los niños golosos no tienen límites, y bailan en desenfrenado aquelarre sobre montañas de papas fritas y grasas saturadas. ¿Es que se había olvidado este padre distraído de que estamos a las puertas del Día del Niño? Gran día de la mentira travestida de verdad, de la gula metamorfoseada en necesidad. He aquí la fiesta de la incontinencia y la bulimia, el juego perverso de pedir y dar, el bombardeo de las marcas sobre las caritas rubicundas. He aquí el nuevo cuento para niños modernos, cuentos con final feliz, con brujas vendedoras y magos del marketing. Y he aquí a los nuevos hermanos Grimm: creativos de agencias publicitarias, dispuestos a no dar tregua por semanas a ningún hogar, a ninguna familia, con sus cuentos edulcorados y facilistas. Folletería invasiva, jingles a granel, imágenes cayendo del cielo como meteoritos sobre el planeta de la inocencia.

Cuando termine el tan anunciado día, ya no habrá niños sobre la Tierra. Una nueva raza de adictos a todo tipo de juguetes y golosinas de última generación reemplazará a los niños que jugaban a hacer crujir las hojas, a leer cuentos legendarios, a cantar canciones y a imaginar figuras en las nubes. Una vez anestesiado el aburrimiento, muere la infancia. La infancia que crea, inventa, sueña, la que se deleita y asombra con lo mínimo, lo que está a la mano, lo que florece en la sencillez y la carencia. Ahora todo sobrará, hasta los padres, el amor, la música del viento, la palabra humeante y necesaria. Ya no bastó con que muriera Dios hace siglos, asesinado por la incompetencia de nuestros tatarabuelos que lo mataron con sus verdades viejas, gastadas e hipócritas. A nosotros nos estaba reservado un crimen más alevoso aún: el asesinato de la infancia.

Un asesinato sin sangre, silencioso. Sin comentarios filosóficos. Un asesinato en serie, que en todas las ciudades del mundo donde reina la abundancia, saca a los niños de sus juegos, los bota de sus caballos de madera, les quita los guijarros de sus jardines (el oro de sus botines y tesoros imaginarios), para lanzarlos a un abismo multicolor donde cada cual es devorado por los monstruos de sus propias pulsiones e incontinencias.

Bienvenidos a este fabuloso mundo sin límites, donde no existe el “no”, y los niños ya no tienen rabia ni pena. Al país donde en invierno no sale vaho de las bocas apagadas.



Para comentar en el blog de Emol, pueden ir a este link http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/08/05/adios-a-los-ninos.asp


martes, 27 de julio de 2010

Nueva frase para el ciclo

Para ir terminando -espero- con el tema de la muerte, y de cómo esta nos afecta, no importando quién sea el ser que se va de nosotros, quiero publicar una frase del maestro espiritual tibetano Dalai Lama:


"La muerte nos iguala a todos, es lo mismo para un hombre rico que para un animal salvaje"

jueves, 8 de julio de 2010

Miau!



Hace poco se nos murió la Pancha, nuestra perrita cocker de 8 meses, Diego -su papá- quedó devastado, al igual que cuando Valentina y Alicia se fueron dejándonos con una tristeza que parecía no tener remedio.

¿Cómo es que una mascota logra provocarnos tanto cariño?, a veces siento que no podría estar bien si no disfruto de los saltos de Diego cuando nos ve llegar, o de la urgencia de mi gatita Luz por invitarme por las noches a dormir, ella insiste en que me apresure y compartamos el descanso juntas.

A modo de celebrar el cálido amor que siento por mi perro y mi gata, y del que disfruté de otros que ya no están, publico este poema que Lord Byron escribió para la tumba de una mascota predilecta:


"Aquí reposan
los restos de una criatura
que fue bella sin vanidad
fuerte sin insolencia,
valiente sin ferocidad
y tuvo todas las virtudes del hombre
y ninguno de sus defectos."


martes, 8 de junio de 2010

Frase que define un excelso placer.



Qué elemento puede hacer que viajemos al pasado -o al futuro-, que vivamos experiencias sublimes o aterradoras. Qué puede transportarnos hacia los mares profundos de Moby Dick, o hasta el pasado con Ayla y su Clan del Oso Cavernario, o junto a los entrañables Jasón y Eliseo de J. J. Benítez. Cómo viajar al centro de la tierra con el Profesor Lidenbrock, caminar por las tierras Mexica de la mano con Mixtli o bucear en la oscura personalidad de Trujillo en La Fiesta del Chivo; entristecernos con el trágico final de Santiago Nasar y su muerte anunciada; o maravillarnos con los coloridos cuentos de Eva Luna, quien como una Scherezade moderna, encanta con sus relatos inolvidables... percibir el escosor que provoca el doble incesto consentido al que nos lleva Doris Lessing, o experimentar el horror de Solyenitsin en el Archipiélago Gulag.

Más que esto podemos encontrar con el simple gesto de mojar el índice y pasar una página. Por ello he querido publicar este comentario del escritor peruano Mario Vargas Llosa.


"Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo."



sábado, 22 de mayo de 2010

50° Aniversario



Hoy, 22 de mayo del 2010 se cumple el 50° aniversario del terremoto que marcó la historia de los chilenos que vivían en el sur de Chile en el año 1960.

Los hijos de aquellas personas nos crecimos con historias espeluznantes que relatan lo vivido aquel inolvidable día: casas, caminos y hospitales destruidos por la fuerza de la tierra, el tsunami y los incendios, cuántas noches hemos escuchado relatos de nuestros familiares que aterrorizados vivieron la horrible sensación de que la tierra colapsaba.

Bueno, en mi caso particular, todos los relatos que escuché eran estremecedores, excepto uno, el de mi mamá:

Ella tenía 14 años por aquel entonces y estaba internada en el Colegio San José de Puerto Montt. Como era día domingo, una Monja llamada Madre Silvia la llevó junto a otras niñas de paseo por lo que hoy es el Mirador de la Población Manuel Montt, donde sólo había pampa y a lo lejos se veían algunas caballos pastando. Pues bien, iban todas caminando por el borde del cerro sin imaginar lo que pasaría después.

Al llegar a este lugar, mi mamá se subió al tronco de un árbol que hábía allí y comenzó a saltar sobre él, en ese instante se sintió el primer temblor, pero sus compañeras dijeron "¡mira como se mueve la tierra donde la Teresa está saltando!", un instante después de desató el terremoto, todas se asustaron y comenzaron a correr hacia el camino de tierra utilizado por carretas que hoy se conoce como Avenida Presidente Ibáñez, mi mamá dice que ella iba adelante y al mirar hacia atrás veía cómo la Madre Silvia y sus compañeras se caían una y otra vez, con esto tuvo un acceso de risa que duró hasta que la tierra se acomodó con su última réplica.

Siempre hemos sabido que con este asunto del terremoto mi mamá lo "pasó chancho", porque junto con reirse a cada rato por el susto de las demás, las alumnas arrojaron colchones escalera abajo para dormir en las salas de clases con sus compañeras y hacían balancines con las vigas de un edificio que fue demolido (cuatro niñas por lado).

También vio llegar a norteamericanos que les repartieron dulces, lápices, libros lindos y ropa bellísima cuyo olor aun recuerda, además vio por primera vez a una persona afroamericana, y cuenta que como estas personas no podían hablarles en español, les hacían gestos graciosos con los cuales (para variar) ella se rió mucho.

Para finalizar, ella relata que una de las pocas cosas que la apenaron fue ver las imágenes religiosas del colegio destruidas, sobre todo la de su patrono San José. Todas estas pequeñas estatuas fueron sepultadas en una fosa al fondo del patio del establecimiento cerca del sitio del Hospital de Puerto Montt.

lunes, 10 de mayo de 2010

Una mamá con sus dos hijos


Presento esta foto en la que aparezco con mis hijos Rodrigo (12) y Fabián (11), quienes me saludaron hoy con un desayuno especial y tarjetas en forma de corazón con bellísimas dedicatorias, en las que se me define como el más grande amor de uno y una rara flor para el otro.

Un saludo a quienes con un beso encienden la máquina de mi existencia y con sus manitos aún pequeñas me llevan a un paraíso colmado de atenciones y palabras de amor.


martes, 27 de abril de 2010

Dito


Hace poco dediqué un post a mis hermanos, con quienes tengo una hermosa relación, pero hoy quiero detenerme en la figura de Orlando, quien sin duda es la persona más simpática que conozco, tiene un ingenio a toda prueba y cuando en algún momento la escritora Isabel Allende habla de una particularidad tan peculiar de los chilenos en cuanto a que tienen una rapidez eléctrica para inventar comentarios jocosos, no puedo evitar pensar que se refiere a él.

Orlando fue un sobrino adorado por algunas tías, y un tío que se caracteriza por su reciedumbre alguna vez dijo que era un joven hermoso y bueno.

Cuando éramos muy pequeños y aún no llegaba la que nos quitó el aliento desde que la vimos por primera vez – nuestra hermana – él fue objeto de varios accidentes que lo tuvieron hospitalizado y como es natural, las enfermeras lo atendían en forma especial. En uno de los momentos en que ellas le acompañaban les comentó que aquél doctor que se parecía a "Bernardo Prat" no le gustaba para nada, refiriéndose al traumatólogo que años después se transformaría en Diputado de la República.

Hoy en día veo a mi hermano siendo un pequeño solitario en el ámbito familiar, con un padre ausente y ciego ante su belleza física y personal, pero él estaba destinado a ser grande, y ese es el motivo de que haya querido escribir estas palabras, porque con una frase él cambió mi forma de ver la vida y de paso transformó su propia existencia.

Debido a que contrajo matrimonio y fue padre a los 18 años, mi hermano no pudo estudiar y comenzó a trabajar donde se le dio la oportunidad, y aunque muy poco tiempo después logró estabilidad como vendedor de una tienda de productos exclusivos, aceptó cuando un buen día le ofrecieron un lugar como ayudante en una empresa de otro rubro. Sus colegas y amigos le decían ¿vas a cambiar este trabajo tan bueno por ese en que sólo serás un ayudante?, a lo que él contestó “Allá puedo optar a ser algo más si me esfuerzo y aprendo, en cambio aquí siempre seré sólo un vendedor de zapatos”.

Estoy segura de que al decirlo él no podía vislumbrar el lugar donde se encuentra hoy, pero por el impacto que provocó en mí su respuesta, puedo asegurar que yo sí pude darme cuenta de lo que ocurriría y supe que sólo había que esperar para verlo exitoso y lleno de proyectos, haciendo lo que le gusta sin cambiar su naturaleza llena de simpatía pero también de razón.



martes, 13 de abril de 2010

Feliz Cumpleaños Fabián

Hijo, en las penas eres un bálsamo que reconforta y en las alegrías un compañero sin igual, no cambiaría por nada tus besos, tus historias de francotiradores, tus chistes que no terminan nunca ni tu amor por las mascotas y los bichos.

En tu 11º cumpleaños, te escribo este saludo como excusa para decirte que te amo.


lunes, 5 de abril de 2010

El Poder


Alexander Solyenitsin fue un escritor e historiador ruso, quien por años fue prisionero político en la ex Unión Soviética, para posteriormente vivir en el exilio. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1970 y se transformó en un símbolo de la resistencia y de la falta de libertad del pueblo ruso.

En su libro "Archipiélago Gulag" Solyenitsin toca el tema del poder, el que dependiendo de quien lo ostente, puede transformar la vida de una persona -varias, o todas-, elevándola o destruyéndola.

He querido transcribir un pequeño texto suyo cuya profundidad me cautivó:

"El poder es un veneno conocido desde hace miles de años. ¡Ojalá nadie adquiriera nunca poder material sobre sus semejantes!. Pero para el ser humano que tiene fe en una fuerza que está por encima de todos nosotros, y para el hombre que, por tanto, tiene conciencia de sus propias limitaciones, el poder no es necesariamente letal. Sin embargo, a quienes no saben de la existencia de una esfera superior, los intoxica mortalmente. Para ellos no existe antídoto"


Desigualdad

Por muchos años y al igual que muchos, me mantuve ajena a la realidad que me rodeaba y que, sumida en mis cosas no podía ver. Hoy, cuand...