Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas. (Albert Camus)
martes, 1 de febrero de 2011
Una mujer de manos grandes y tibias
jueves, 23 de diciembre de 2010
Navidad
Mi tía Vitalia siempre ha sido una mujer llena de vida, temperamental y directa, lo que le ha traído no pocos problemas con quienes preferirían mantener las cosas en forma más solapada o subterránea. Cuando alguien de la familia es objeto de injusticia, ella es la primera en levantar la voz y decir por lo derecho lo que piensa, aprovechando de dejar más de algún orgullo herido, cosa que me fascina.
Cuando yo tenía unos 8 años, los días anteriores a la fiesta de Navidad fueron particularmente duros para mi familia, ya que no había dinero para celebrar ni comprar regalos. Recuerdo que mi mamá vendió algo y seguramente logramos tener una cena junto a ella y mi papá, pero la verdad es que con los años esa parte se me olvidó, aunque lo que pasó al día siguiente se ha quedado congelado en mi memoria para siempre, y cada vez que lo recuerdo, el amor me inunda con una calidez y un agradecimiento únicos.
Por aquel tiempo mi tía era maestra de cocina y trabajaba en un concurrido restaurante de Puerto Montt, al recordarla siento que todo el tiempo parecía estar cansada. A veces entre sus turnos, llegaba a nuestra casa, tomaba un baño y dormía el resto de la tarde. Con mi hermano hablábamos en susurros para que pudiera descansar y ella premiaba nuestras atenciones con helados o dulces.
Esa fiesta de Navidad de mis 8 años, seguramente mi tía Vitalia trabajó hasta tarde en una cocina calurosa y llena de aromas de los platos que sus manos preparaban, pero al día siguiente se levantó no sé a qué hora, y tomó dos locomociones para llegar a la casa de su hermana – mi madre –, para que sus sobrinos abrieran los ojos y encontraran un regalo que sus manos extendían mientras sus ojos cansados sonreían.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
¿Y tú, qué harías?

lunes, 15 de noviembre de 2010
Una Reina
viernes, 5 de noviembre de 2010
Imprescindible

jueves, 14 de octubre de 2010
El alma de Chile

sábado, 9 de octubre de 2010
No se le puede dar la mano a quien tiene el puño cerrado

jueves, 16 de septiembre de 2010
Amelia

Cuando tenía 5 años viví al lado de unos tíos a quienes quería mucho, sobre todo a ella, mi tía Amelia. Ella era una persona risueña, amable y afectiva con nosotros, cada 20 de enero nos pedía “prestados” a mí o a mi hermano para llevarnos a la fiesta de San Sebastián en la ciudad de Purranque, que queda a unos 80 kms. de Puerto Montt. Ella se preocupaba todo el día de nosotros, nos acompañaba a comprarnos cosas y no dejaba que nos expusiéramos al sol.
A mí me encantaba ir a su casa, o más bien dicho donde vivía en algún momento, de allegada o de inquilina junto a su marido; sus paredes siempre llenas de imágenes de santos, de Jesús y
Mi tía nunca tuvo un lugar propio donde vivir, a mediados de la década de los ’70, pidieron al patrón de mi tío que les ayudara a tramitar la documentación para postular a la obtención de una vivienda, y éste tal vez por ignorancia, completó una parte escribiendo a mano y la otra con máquina de escribir, por lo que rechazaron la solicitud. Nunca más supe que volvieran a intentarlo, aunque sí muchas veces supe de su llanto por no tener donde vivir, y esa procesión que se hacía eterna, los hizo verse humillados muchas veces, por quienes ellos más amaban.
Pero como no hay mal que dure para toda la vida, ella sola se armó de valor y fuerza y comenzó a ahorrar de a poco, con lo que la pensión de mi tío les daba para vivir, postuló para obtener su casa y aunque tuvo que esperar varios años, el 3 de septiembre pasado recibió las llaves que tanto esperó.
Al visitarla el fin de semana pasado, pude ver que nada cambió en todo este tiempo, Karol Wojtyla -entre otros- aún observa desde los muros el transcurrir de los días de mis tíos, sus modestos muebles como siempre bien pintados y su cama con un plumón gigante otra vez me llevaba a aquellos días en que siendo niña dormía en alguno de los lugares donde vivió. Feliz ella preparó una mesita para atendernos, y sus ojos como antes y como siempre me hicieron sentir como una pequeña de 10 años otra vez.
martes, 7 de septiembre de 2010
Celebración de Yoani Sánchez
jueves, 2 de septiembre de 2010
38 años
Desigualdad
Por muchos años y al igual que muchos, me mantuve ajena a la realidad que me rodeaba y que, sumida en mis cosas no podía ver. Hoy, cuand...
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38 años de vida cumplo hoy, ¿cómo poder resumir en una frase lo que cada año ha ido haciendo de mi la persona que soy? Vamos a intentarlo: L...