jueves, 14 de octubre de 2010

El alma de Chile



En estos días, cada uno de los más de 16 millones de chilenos es parte de un pueblo orgulloso y lleno de dicha, que con valor es capaz de superar la más amarga de las adversidades.

Creo que cualquier cosa que intentara escribir, no definirá la emoción de ver a cada uno de los mineros siendo devueltos desde el fondo de la tierra, a los tiernos brazos de las personas que con ansias los esperaban.

Aunque son tantas las imágenes que tuvieron a millones de personas frente al televisor alegrándose y sorprendiéndose con el rescate, no fue difícil encontrar una para este post. ¿Cómo no reir y llorar al ver a Mario Sepúlveda al salir del Fénix II?, ¿cómo no sentir que ese minero se transformó por un par de minutos en el alma de Chile?.

Tengo confianza de que esta inyección de energía y amor que han recibido suavizará en parte el infierno que vivieron estos hermanos, y que cuando los flashes y la multitud hayan desaparecido tras la puerta de sus casas, en la compañía de quienes les aman encontrarán el remanso de paz que curará sus heridas.




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